– El ‘made in China’ se posicionó en España de esta forma: productos baratos, de plástico, baja calidad, los típicos ‘todo a 100’… ¿Por qué ocurrió de esta manera?

El modelo de crecimiento de China desde la Gran Apertura estuvo basado en convertirse en la fábrica del mundo de forma deliverada. Los inmigrantes chinos tenían la capacidad de importar productos baratos de su país y venderlos en España con un bajo margen que les permitía prosperar a lo largo de los años. China no podía competir con productos europeos o estadounidenses en cuanto a diseño y calidad, pero sí logró posicionarse como el mayor exportador del mundo en una gran cantidad de productos. Fundamentalmente gracias a ello, aunque hay otros factores, logró un gran crecimiento económico que le ha permitido convertirse en el mayor consumidor del mundo en toda clase de bienes y servicios, y el mayor mercado del mundo.

– ¿En qué sectores está despuntando principalmente la economía China en lo relacionado a producto y por qué? Textil, tecnológico…

China cuenta con una economía planificada en la que el Gobierno diseña la línea estratégica de crecimiento cada cinco años, planes quinquenales, y en periodos más largos, analizando, aunque nos parezca sorprendente en países occidentales, el desarrollo del país, su economía y sociedad, a décadas vista. En estos momentos el Gobierno chino impulsa, con el sector público y privado trabajando en ello a toda velocidad, la estrategia “Made in China 2025”, basada en el desarrollo de nuevas tecnologías, energías renovables, nuevos materiales, robótica, industria aeroespacial, telecomunicaciones y otras áreas basadas en la innovación y la calidad. China trabaja por desarrollar un nuevo estándar de producción al más alto nivel y empresas de todas las áreas están orientando sus esfuerzos en esa misma dirección. En estos momentos, China se ha convertido en referente mundial de tecnología, con superordenadores, su programa aeroespacial, empresas de telecomunicaciones como Huawei, de Internet como Tencent, de Ecommerce como Alibaba, de pagos móviles y muchas otras áreas. Acerca de productos concretos, China está a la cabeza en dispositivos móviles y otros dispositivos electrónicos y está tomando posición, por ejemplo, en moda y lujo a nivel internacional.

– Ejemplo de marcas y productos concretos que estén rompiendo con la idea de China como fabricante de baja calidad.

Un ejemplo es Haier, empresa líder en electrodomésticos de China y que opera en una gran cantidad de mercados, entre ellos en España. Sus aires acondicionados, lavadoras y otros electrodomésticos son de alta calidad. También en electrodomésticos y otros dispositivos electrónicos la empresa HiSense o Midea. En dispositivos móviles, Huawei, Xiaomi, Vivo, Meizu y Oppo compiten a nivel mundial. En ordenadores, Lenovo, es una marca de referencia también en nuestro país. La marca de moda deportiva Li Ning tiene productos de calidad que compiten, con más fuerza en China, eso sí, con las principales marcas internacionales. Muchos productos de alimentación chinos son extraordinarios pero no siempre se han posicionado en el extranjero. El caso de la cerveza Tsingtao es un ejemplo de éxito de bebida china en el mundo, y, aunque para gustos los colores, nadie duda de su calidad. La bodega vina Changyu es otro ejemplo interesante. Recientemente organizamos una cata de vino Changyu y de jamón ibérico en Madrid y todos quedaron muy gratamente sorprendidos. China está produciendo sus propios aviones y es líder en una gran cantidad de sectores, pero normalmente su principal mercado es el mercado interior, por lo que no han trabajado en expandirse internacionalmente, y por ello conocemos menos estos productos.

– En el mercado local chino, ¿había también esta opinión sobre la baja calidad de los productos? Por ejemplo, en la lista de móviles más vendidos en China en 2011 no había ninguno del propio país. Sin embargo, ahora están en las primeras posiciones… Este cambio de percepción también ha tenido lugar en el gigante asiático?

En ese momento las empresas fabricantes de teléfonos móviles todavía estaban empezando, y en muy pocos años han pasado de estar completamente fuera del mercado, a superar a gigantes de la industria. Huawei es ahora el tercer fabricante de móviles del mundo y el segundo en España. Bajo mi punto de vista, no es tanto una cuestión de la percepción de la calidad como del desarrollo y del éxito de gestión de las empresas chinas en esta y otras áreas.

– Los teléfonos móviles han ayudado mucho a romper con esta imagen. ¿Es esto así? ¿Por qué en concreto los móviles, hay una industria potente en este campo?

Los teléfonos móviles sí han ayudado a cambiar la percepción, pero mucho más en occidente que en China. En China lleva habiendo productos de buena calidad mucho tiempo, si bien existen áreas de especialización más nuevas que van desarrollándose con el paso del tiempo. Los smartphones son productos tan tecnológicamente complejos que, por mucho que los primeros usuarios de móviles chinos quisieran verlos como de mala calidad, su experiencia de uso y su consistencia hicieron que se pudieran implantar en mercados adversos porque realmente eran buenos productos. Y hablamos de dispositivos que revisamos más de un centenar de veces al día, por lo que el impacto psicológico es grande. Si fueran malos, no aguantaríamos una semana con ellos, y no podrían lograr el éxito que logran. Esto tiene un efecto de comunicación grande porque abre la mente a la posibilidad de que ignoremos estereotipos y confiemos en productos chinos.

– En textil China también ocupa gran parte del mercado ..

Sin duda. Hasta ahora en mis respuestas hablaba únicamente de marcas chinas propiamente dichas, pero la producción de la mayor parte de productos de alta gama de moda y lujo del mundo se lleva a cabo en China. Es el valor de la marca la diferencia, tanto de la “Marca China” como de la marca en cuestión que se vea reflejada en el producto. Las mismas fábricas que producen prendas para grandes iconos de la moda venden los mismos productos de la misma calidad pero no oficiales por diez veces menos precio a otros compradores a través de vías alternativas.

– Y si su industria es tan sólida, ¿por qué muchas empresas chinas copian más que innovar? ¿Se está rompiendo esa tendencia?

La innovación en China es frenética en estos momentos. Sobre todo en el ámbito digital, vemos como los pagos móviles son aceptados en la mayoría de establecimientos y utilizados por la mayoría de la sociedad, incluso una anciana comprando fruta en el puesto del pueblo también usa pagos móviles en la China moderna. La innovación en Ecommerce ha permitido que supere en muchísimos aspectos a sus contrapartes occidentales. Pero sin duda, muchas empresas chinas se han basado por completo en modelos de éxito extranjeros, y la innovación ha venido en la mejora de conceptos que, es cierto, requirieron una innovación y un enorme esfuerzo por parte de los creadores originales y que, en muchos casos, difícilmente pueden proteger sus creaciones. Después de muchos años trabajando con China, puedo decir que son enormemente innovadores, la cuestión es desde qué punto parten, copian y aprenden de modelos, y operan sobre ellos. En China existen millones de emprendedores desarrollando nuevas plataformas y conceptos cada día. No solo es que el Gobierno fomenta el emprendimiento, es que la sociedad y la cultura de China es emprendedora por naturaleza. La competitividad, las oportunidades que se derivan de su crecimiento económico, la presión, el elevado coste de vida y la ambición por una vida mejor llevan a muchísimos chinos a crear empresas con nuevos conceptos cada día, y es solo cuestión de tiempo que China domine en este aspecto.
– Por otra parte, la sociedad china se ha empezado a unir al sentimiento de que comprar producción local es patriótico y sus productos han empezado a irrumpir en pantallas de cine y contenidos audiovisuales de allí…

Creo que son dos fenómenos diferentes. Por un lado, las marcas locales se publicitan a través de películas y colaboraciones con estrellas de cine porque son las dos vías más eficaces de penetrar en el mercado local. Algo en lo que estamos trabajando como parte de Spain China Project para posicionar España y nuestros productos en China, ya que sin dichos canales es muy complicado lograr que te conozcan y resultar atractivo para los consumidores chinos. Por otro lado, está que, por lo que yo he podido ver en mi experiencia con China, no compran producto chino por ser chino y para defender a su país haciendo boicot a los productos de fuera. Compran mucho producto nacional y mucho producto internacional, y la tendencia es clara hacia el aumento de la demanda interna de producto internacional. Las importaciones están creciendo mucho, equilibrando poco a poco balanzas comerciales, y el interés por los productos extranjeros es enorme. Productos de cosmética y moda coreanos y japoneses, marcas famosas de todo el mundo, leche en polvo de Europa, vino francés, chileno o australiano, coches alemanes, móviles estadounidenses… la lista es infinita. Los productos internacionales tienen un valor percibido superior en muchos casos, pero tienen que ser conocidos. En el caso de los productos españoles, ni siquiera en aquellos en los que somos referente internacional, España tiene una posición realmente fuerte en China. Es necesario trabajar en comunicación para lograr que una sociedad que demanda producto internacional en segmentos en los que destacas termine por comprarte a ti y no a tu competencia. El otro día, un responsable de Alibaba me decía que es increíble que haya más demanda de producto internacional en China que oferta de producto internacional para China, y que no estemos haciendo más para aprovechar esta oportunidad.

– Además, China es uno de los países que más productos de lujo consume, al igual que uno de los que más productos fabrica. Este hecho contrasta fuertemente con su tradición comunista.

China es un país con un sistema político comunista y una economía capitalista. El consumismo es un fenómeno que preocupa a muchos, no tanto por los valores comunistas sino por los valores tradicionales de la cultura china.

– Japón también tuvo que ganarse el reconocimiento global en cuanto a producto hace unas décadas. ¿Está siguiendo China sus mismos pasos?

Sí, pero creo que le costará porque a las empresas chinas les vale, en la mayor parte de los casos, con su propio mercado interno. Eso hace que no trabajen tanto por su posicionamiento internacional, aunque sin duda veremos cambios en esa dirección.

– En resumen , ¿qué puede ofrecer China/de qué puede presumir que no tengan otros países en cuanto a productos y comercio?

China puede presumir de ser la segunda economía del mundo y una potencia en todos los aspectos que la convierten en un aliado fundamental y debemos entender que el mundo ha cambiado y que China no es otro país más, sino es un referente en todas las áreas con una influencia cada día mayor, ya sea como proveedor de productos y servicios, como cliente, como inversor o como competencia. China puede presumir de un avance extraordinario, de visión a largo plazo y de lograr el mayor hito económico y social de la historia al sacar a centenares de millones de personas de la pobreza para llegar a un buen nivel de vida en tan poco tiempo. Pero China tiene también muchos problemas, la contaminación, producida en parte importante por la fabricación de productos, de buena, mala o media calidad, el tráfico, falta de libertades, envejecimiento de la población, desequilibrios de riqueza entre clases y regiones y muchos otros.